martes, 12 de octubre de 2010

ARCHENA/ "La Salve" es de un sacerdote archenero: José Sánchez Medina

La Verdad
La Salve popular cartagenera, esa Salve tan arraigada y tradicional que todos conocemos, fue compuesta por un sacerdote nacido en Archena que durante nueve años estuvo en la consagrada iglesia de la Caridad ejerciendo su ministerio.
Se llamaba José Sánchez Medina y el Ayuntamiento acordó conceder su denominación a una plaza del Ensanche, que está en las proximidades del colegio La Sagrada Familia, de los Hermanos Maristas y de la Casa de Cultura Ramón Alonso Luzzy. Se halla circundada por la Ronda de El Ferrol, calle Lorca, Polideportivo y calles Samaniego y Casa de Cultura.
José Sánchez Medina nació en Archena el 3 de agosto de 1900. Su padre, según relata Francisco Pérez Banegas en su aportación a la causa de la Canonización de su paisano, era hijo de José Sánchez Martínez, agricultor, y a los siete años falleció su madre. A los 12 años ingresó en el Seminario Mayor de San Fulgencio, de Murcia y tras ser ordenado sacerdote fue oficial de la Secretaría de Cámara del Obispado.

Poeta y compositor
En el año 1927, según escribe Alfredo García Segura en su obra 'Músicos en Cartagena', el joven sacerdote, poeta y compositor, sustituyó al presbítero Andrés Ureña como organista en la iglesia de la Caridad tras ganar el correspondiente concurso. Percibía mensualmente un sueldo de 50 pesetas y extras por 25. Como sacerdote debía oficiar una misa diariamente percibiendo 100 pesetas más al mes.
En Cartagena fundó, en 1929, una nueva Scola Cantorum de la que formaban parte, entre otros, los cartageneros Antonio Zamora Morenete, Alfredo Llamusí Calonge, Bienvenido Pérez Urrea, José Navarro, Gonzalo Lauret Navarro, Juan Pagán López, Bartolomé López Giménez, Juan Martínez Alpiste, Manuel Sanes, Juan Oliva Cervantes, Juan Gerónimo Pagán, Jesús Gambín Talón, José Hernández, Moisés Sánchez Valverde, José Torres Escribano y Enrique Blázquez Giménez.
Era autor de letra y música de la popular Salve a la Virgen y, en colaboración con Eduardo Lázaro Tudela, compuso un Himno a la Patrona de Cartagena. También fundó el Orfeón de la Milagrosa perteneciente a las Hijas de María de la Casa de Misericordia.
Dirigió el Miserere Marrajo
En 1932 era capellán del Santo Hospital de Caridad y al año siguiente tuvo ocasión de demostrar -y lo demostró- sus amplios conocimientos musicales dirigiendo el Miserere marrajo al frente de una gran orquesta y un nutrido grupo de voces mixtas. Un año antes había dirigido el anual acto marrajo, siempre seguido con expectación, otro sacerdote, también músico, llamado Víctor Vicente Vela.
Al comenzar la Guerra civil de 1936, por mediación del violinista Francisco Méndez Ferrán, se le facilitó un carnet de músico asociado a UGT con el fin de ocultar su condición de religioso pero fue denunciado.
Le siguieron hasta Archena, su pueblo natal, y allí fue asesinado por milicianos atado a un árbol junto a su padre. Al terminar la contienda ocupó su puesto en la iglesia de la Caridad otro sacerdote organista, Manuel Hernández Espada y a éste le sustituyó Marcos Sanz Gómez, seglar. En la actualidad se encarga de la actividad musical en el templo donde se venera la Patrona de los cartageneros Carlos Rafael Pérez López, también seglar.
Francisco Pérez Banegas rememora que José Sánchez Medina, al que cariñosamente llamaban Joseíco, regresó a su Archena natal porque en Cartagena se vivía en un acentuado clima de persecución religiosa, desencadenándose en la ciudad gran temor, cometiéndose muchos asesinatos.
Comenzada la Guerra civil la situación en Archena es peligrosa, pues está dominada por el Frente Popular, e influenciada por los rusos stalinistas llegados como instructores en el manejo de los tanques, cuyo destacamento se había instalado en dicha localidad.
En esta situación se desata una violenta persecución contra la fe cristiana y personas que la practican, de modo especial contra los sacerdotes. José Sánchez Medina junto con su padre y otros compañeros es detenido y obligado a realizar duros y penosos trabajos en la construcción de la Escuela o Academia de Tanquistas, hoy Centro escolar. En tanto que todos estos mártires sufrían tales penalidades, las autoridades de Archena del Frente Popular -según recuerda Pérez Banegas- aprobaban esta situación de persecución.