viernes, 8 de enero de 2010

MURCIA/ Un entierro a presión


A. Negre/ Murcia/ la Verdad
«Tardaron más de dos horas en poder sepultarlo porque la caja no entraba y se abrió varias veces»
Una vecina de Murcia denuncia que le vendieron para su padre un ataúd más grande que la tumba

Pese a que ya han pasado varios meses, Isabel Rodríguez no puede quitarse de la cabeza el entierro de su padre. La dificultad para olvidar de esta vecina de Murcia no se basa únicamente en el mal trance que para ella supuso la muerte de su padre, sino también en las circunstancias que rodearon su último adiós. Un triste problema de encaje. El tanatorio, denuncia Isabel, les vendió un ataúd más grande que la tumba. Un presunto error que mantuvo ocupados a los sepultureros durante más de dos horas y que Isabel se plantea ahora llevar a los tribunales.
«La muerte de mi padre fue trágica, repentina. Todos estábamos destrozados». Alfonso Rodríguez falleció el 15 de septiembre del pasado año y su familia decidió encargar todos los trámites funerarios al Tanatorio de Jesús de Murcia. Como es habitual, en mitad del velatorio, llegó el momento de que algún familiar directo eligiera el ataúd. Un trago del que decidió hacerse cargo la hermana de Isabel.
«Ella me dijo que había entrado, los había visto todos muy feos y había elegido el que le parecía mejor. El producto estrella del tanatorio». Su precio rondaba los 4.500 euros, pero no lo dudaron. «Mi padre valía una y veinte cajas como esa».
Sólo servía para nichos
Al parecer, según explica la afectada, la caja era mayor de lo habitual, de tallaje americano. Un dato que la familia, asegura, no conoció en el momento de la compra. Con esas características, sólo hubiera servido en el caso de que el padre de Isabel hubiera sido enterrado en un nicho. La familia, sin embargo, tenía una tumba en el suelo. «En ningún momento nos advirtieron de que fuera más grande de lo normal y no sirviera para sepulturas normales», explica esta vecina de Murcia.
Al día siguiente, 16 de septiembre, llegó el momento del sepelio. Toda la familia de Isabel encaminó sus pasos hacia el cementerio de Murcia para despedir a su ser querido. Un duro trance que, esperaron, acabara pronto. La ceremonia, sin embargo, se alargó más de lo previsto.
«Tardaron más de dos horas en poder enterrar a mi padre porque el ataúd no entraba en la tumba», cuenta Isabel cargada de tristeza. «Los sepultureros no entendían nada, tuvieron que hacer un montón de llamadas y sacar mil herramientas para conseguir meterlo».
La angustia de la familia Rodríguez iba en aumento conforme pasaban los minutos y la caja seguía fuera de la tumba. La madre de Isabel, explica ésta, sufrió incluso un episodio de ansiedad. «Tuvieron que poner unos arnés para bajarla y la caja llegó a abrirse dos veces por abajo», cuenta. «Los sepultureros se portaron muy bien porque sudaron y sufrieron lo que no está escrito».
Días después de esta amarga experiencia, la familia Rodríguez se dirigió al citado tanatorio para saldar los costes del entierro y recibieron, aseguran, la peor de las respuestas. «Nos atendieron como si no hubiera pasado nada, no se disculparon en ningún momento y le quisieron echar el muerto a los del cementerio». Isabel, entonces, lo tuvo claro. Iba a pelear.
El primer paso de esta vecina ha sido denunciar su caso ante la oficina municipal de atención al consumidor del Ayuntamiento de Murcia. Un trámite que ha llevado al tanatorio a alegar que «hasta la fecha no habían tenido ningún problema y que, según sus informes, se han enterrado otros féretros iguales sin problema».
Isabel exige una indemnización de 2.500 euros a su familia por gastos morales. Una cifra que la llevará a presentar su caso ante los tribunales. «No quiero tanto una indemnización, como que este caso se conozca y que ninguna otra familia vuelva a pasar por esto».

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