martes, 13 de julio de 2010

MURCIA/ Los malos olores de una granja sin licencia desatan las quejas en El Esparragal

Los dueños mantienen en funcionamiento la explotación bovina «pendientes de la resolución judicial»
13.07.10 - 01:07 -
F. C. MURCIA. / La Verdad

Los malos olores e insectos que genera una granja bovina en la pedanía murciana de El Esparragal han provocado el malestar de algunos de los vecinos que residen cerca de la explotación, y que llevan más de siete años pleiteando para lograr su cierre. En el otro lado de la balanza, el representante de los dueños de la granja argumenta que la explotación lleva funcionando más de medio siglo y que es el medio de vida de dos familias.
El conflicto vecinal se inició en 2003, cuando el dueño de la granja realizó una ampliación de sus instalaciones. Un grupo de vecinos del Carril del Parra, los más cercanos, denunciaron que la explotación, que dispone de unos 80 terneros, carecía de licencia municipal, y denunciaron ante varias instancias las molestias que les causa. «Los olores son nauseabundos, padecemos plagas de insectos, enormes ruidos a altas horas de la madrugada debido a la descarga de becerros... Por si faltaba algo, en los últimos meses, todos los miembros de la familia hemos empezado a padecer problemas respiratorios; recientemente nos han diagnosticado laringo-traqueititis y asma extrínseco causado probablemente por un elemento cercano a la vivienda, ya que aunque los síntomas son de un constipado, tiene peculiaridades diferentes, pues se repite constantemente a lo largo de todo el año, y no responde a los tratamientos habituales», argumenta Mari Carmen Zambudio, cuya casa apenas dista unos metros de la explotación. En la vivienda residen, además de Mari Carmen, sus hermanos, sus padres y un sobrino.
Esta vecina y otros residentes en la zona denunciaron en la Gerencia de Urbanismo las presuntas «irregularidades» de la explotación. Los vecinos afectados (principalmente dos familias) niegan que la granja tenga cincuenta años, e insisten en que cuando ellos construyeron sus viviendas la explotación no funcionaba en la zona.
La insistencia de los vecinos dio sus frutos en octubre del año pasado, cuando la Gerencia de Urbanismo ordenó el cese de actividad de la explotación. Los dueños de la explotación recurrieron esa decisión, y solicitaron en el juzgado que mientras no se resolviera se permitiera el funcionamiento de la granja, pero la petición fue denegada y el juez les dio seis meses para que la cerraran. Los vecinos afectados se quejan de que, a pesar de que tanto en el Ayuntamiento de Murcia como los tribunales les han dado la razón, la explotación bovina sigue funcionando «como si tal cosa. Nos encontramos con que no sólo no se cierra sino que después de darles un plazo para sacar el ganado, les consienten que metan ganado nuevo; y nosotros seguimos padeciendo las molestias, que en verano aún son peores por el calor», insiste Carmen Zambudio.
La Gerencia de Urbanismo, entre tanto, asegura que no ha cerrado la granja porque está a la espera de que el juzgado se pronuncie sobre el recurso presentado por los propietarios contra la orden. El letrado de la familia asegura que la explotación seguirá en marcha hasta entonces.

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