18.09.09 -
JORGE G. BADÍA ALCANTARILLA
Quién no se ha despertado alguna noche preso de una pesadilla y mirando debajo de la cama para comprobar que no hay nadie. Este mal sueño se hizo realidad para una anciana residente en la calle Valle que descubrió el pasado jueves bajo la cama y cubierto por un montón de mantas a un individuo sobre el que pesaba una orden de búsqueda y captura.
La Policía Local dio el alto a M. N. de 30 años de edad, por la actitud sospechosa que estaba desarrollando en un punto habitual de venta de droga, el barrio de San José Obrero. Ante la llamada de los agentes el sujeto se dio a la fuga saltando por los patios de luces de varias viviendas terminando escondido en el interior del inmueble de la anciana cuyos gritos de auxilio alertaron a las tres patrullas que en ese momento lo buscaban por todo el barrio.
La anciana se llevó un gran susto y sufrió un ataque de ansiedad.
JORGE G. BADÍA ALCANTARILLA
Quién no se ha despertado alguna noche preso de una pesadilla y mirando debajo de la cama para comprobar que no hay nadie. Este mal sueño se hizo realidad para una anciana residente en la calle Valle que descubrió el pasado jueves bajo la cama y cubierto por un montón de mantas a un individuo sobre el que pesaba una orden de búsqueda y captura.
La Policía Local dio el alto a M. N. de 30 años de edad, por la actitud sospechosa que estaba desarrollando en un punto habitual de venta de droga, el barrio de San José Obrero. Ante la llamada de los agentes el sujeto se dio a la fuga saltando por los patios de luces de varias viviendas terminando escondido en el interior del inmueble de la anciana cuyos gritos de auxilio alertaron a las tres patrullas que en ese momento lo buscaban por todo el barrio.
La anciana se llevó un gran susto y sufrió un ataque de ansiedad.
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